Las personas nacidas bajo el
influjo de Piscis, son inspiradas, soñadoras, simpáticas y preocupadas por el
bienestar de los demás. Sensibles, soñadores e intuitivos, están dotados de una
profunda compasión, vocación de servicio e inspiración artística. Extremadamente
receptivos y emotivos, la personalidad de los piscianos es una de las más
complejas y difíciles de definir. Influenciables y perceptivos, absorben todo
tipo de impresión con peligro de caer en la confusión y la desorganización. Con
grandes valores espirituales, es el signo más desapegado a lo terreno y más
relacionado a lo trascendental. Consiguen conquistar naturalmente y con
bastante facilidad todo lo que desean, tanto en el sector profesional como en
el campo personal, ya que saben usar su sensibilidad. Sin embargo, en su
aparente tranquilidad se esconden intensas pasiones y extraños anhelos. Su
forma de ser es compleja y contradictoria, por un lado, están inspirados en
nobles actos e ideas y por el otro, llenos de miedos y temor a equivocarse.
Para transformar y evolucionar:
con una inclinación hacia la tristeza y melancolía, ante un conflicto muchas
veces prefieren retirarse y evitar la confrontación, aunque cuando lo hacen,
pueden llegar a ser agresivos y no medir las consecuencias de lo que provocan con
esta actitud. Neptuno, regente del signo, aporta, tanto aspectos positivos como
negativos. De ahí que este signo tan espiritual pueda convertirse en un ser
cerrado, que se victimiza a sí mismo. El caos mental, el exceso de imaginación
y fantasía, la apatía y la exageración pueden ser otros de sus puntos flojos.
Los superarán gracias a la magia que Neptuno puede aportarles. Él les otorga
fuerza, alegría, fe para creer en sus sueños y poder realizarlos. La capacidad
artística y la compasión son los talentos que debe desarrollar este signo
amoroso y buen compañero.