Caracterizados por su coraje,
brillo personal y capacidad de liderazgo, los leoninos son independientes e
inconformistas: su mente activa es siempre generadora de empresas brillantes y
lucrativas. En lo laboral como en lo personal, suelen ser muy orgullosos por lo
cual no les gusta pedir ayuda, ellos se bastan para lo que sea. Majestuosos,
generosos y de buen corazón, protegen con celo a quienes lo rodean. Creativos y
apasionados, necesitan ser el centro de atención, y consideran que la vida no
vale la pena a menos que todo tenga un toque de elegancia y distinción. Buscan
impresionar, necesitan ser valorados y reconocidos. Deben cuidarse de esta
tendencia que los puede llevar a no ser dueños de sí mismo y "quedar
presos" de la respuesta del entorno. Pero un Leo evolucionado brillará
como el Sol e irradiará una energía calurosa a su entorno que le hará ser, sin
buscarlo, un verdadero rey.
Para transformar y evolucionar:
el egocentrismo, la arrogancia y el orgullo son, sin duda, las debilidades de
Leo, la cara oscura de la luminosidad que el Sol les regala como regente,
aspectos que pueden convertirse fácilmente en control, dominio y hasta tiranía.
Aprovechar positivamente su energía vital, capacidad emprendedora, fuerza,
optimismo, nobleza, el brillo de las ideas y las ganas de disfrutar de la
existencia y ser como un faro de luz que ilumina todo su entorno es el gran
desafío para los nacidos en el poderoso signo de Leo.