Quienes nacen con el Sol en este
signo de Fuego son personas autosuficientes, inteligentes y vitales. Herederas
de un poderoso don de mando y dueñas de una energía increíble, les gusta involucrarse
en nuevos proyectos con entusiasmo, coraje y mucha energía. Intensos y
competitivos, desean vencer en todo aquello que hacen. En el amor, disfrutan de
la aventura y sólo se entregan de verdad a una gran pasión. En el trabajo se
destacan por su habilidad para liderar, hacer contactos y planificar; son
eficientes y se destacan allí donde estén. El impulso y la energía que poseen
les brindan gran capacidad de trabajo, que hace que sean muy apreciados en el
ámbito laboral. Sin embargo, a menudo pueden ser irreflexivos, egoístas y
caprichosos. Es pura pasión: primero habla o actúa, después reflexiona. De
decir lo primero que le sale del alma, hay veces que se muestra indolente y muy
impaciente.
Para transformar y evolucionar:
tienen gran dificultad cuando se trata de tolerancia, al ser tremendamente
impacientes, ansiosos y frontales. Aceptar la opinión de los demás y escuchar
aquello que tienen para decir es esencial para el logro de relaciones más
armoniosas, estables y comprometidas. La energía de Marte, su regente, es
fuerte, individualista y agresiva. Su manifestación en negativo puede llevar a
la ira e impulsos incontrolables, así como hacerse daño a sí mismo y a
terceros. Sin embargo, puede compensarlo siendo consciente de sus errores y
aprovechando las grandes cualidades que le ofrece su elemento, el Fuego. El
coraje, la valentía, su capacidad emprendedora harán que no pierdan el rumbo
correcto. Marte les otorga valentía, pensamiento estratégico, osadía y
capacidad de aprender de los errores cometidos.