A leo le persigue y le perseguirá
toda la vida su fama de orgullo máximo. Leo es una persona que derrocha amor
propio. Que inspira fuerza, fuego, pasión y energía. Es esa amistad de
auténtica locura que siempre arriesga, que nunca pierde y que consigue salirse
con la suya. Sea como sea. Hay parte de cierto en todo eso, peor también, hay cosas
que no son del todo ciertas. Para conocer a Leo en todo su esplendor y saber
perfectamente cuál es su punto débil, hay que tener paciencia, picardía y saber
mirar muy bien en el interior. Leo, también cae. También sufre. También se deja
llevar por la desesperación y por la angustia cuando se le presentan
situaciones muy drásticas.
Leo, toca fondo, como todos. Pero
en su caso, a veces, llega hasta el limite.
Aunque quiera mostrar al mundo
otra cara, aunque pretenda hacer como que no pasa nada, la gente que conoce a
leo de verdad sabe que no es así. Leo llora mucho más de lo que dice y sea
autocastiga mucho más de lo que le gustaría admitir. En ese sentido, sabe hacer
el trato de su vida. Sabe aparentar positividad cuando, en realidad, están en
la completa oscuridad. Leo lidia con la angustia, sí… como todos. Pero en su
caso, son palabras mayores. No es el típico problema que se arregla con
consejos positivos y con su gente más cercana. Leo necesita tiempo. Mucho
tiempo. Paciencia y gente buena a su alrededor. Porque el proceso puede ser
duro, largo y nada agradable.
Pero, Leo es mucho Leo, y aunque
esté en el subsuelo, encontrará la forma de salir hacia delante. Siempre lo
hace, eso es más que seguro. Para tumbar a leo y conseguir hacer que su esencia
desaparezca por completo, hacen falta muchas armas, mucha maldad y mucha
astucia. Y no, nadie tiene más inteligencia en ese sentido que el propio leo.