Géminis tiene una manera especial
de lidiar con la angustia, con las situaciones conflictivas y con los
sentimientos negativos que tanto odia. Géminis, para todo, actúa a su manera.
Con sus reglas, sus normas y su forma de ver la vida. Géminis, de primeras,
acepta ese sentimiento angustioso con mucho gusto. Le da calor, hogar e incluso
le da de comer. Géminis es así. En su cabeza no entra la idea de abandonar a
nada ni a nadie mientras tenga sitio en su vida. Pero ¿hasta qué punto? ¿Cuánto
tiempo tardará Géminis en explotar por culpa de esa angustia interna? Muy poco.
Géminis es así. Impulsividad
extrema que actúa por sorpresa.
Géminis, lidia como puede con el
sentimiento de angustia máxima, hace lo que está en su mano para enterrar ese
dolor de cabeza en lo más profundo de su mente para así, seguir con su vida.
Pero estamos hablando de Géminis y pretender que olvide, que lo deje pasar y
que siga adelante sin cerrar etapas es como pedir al agua cristalina que sea de
color rosa.
La mente de Géminis es un mundo
que tienen entrada pero que no tiene salida. Un enigma sin resolver, único en
su especie y muy difícil de superar. A Géminis, lo que le pasa, es muy
sencillo. En el fondo, aunque no quiera admitirlo por orgullo propio, por
querer aparentar tranquilidad o porque no le dé la gana, las preocupaciones le
duelen, y mucho. Todo se reduce a una guerra interna dentro de su cabeza, con
sus dos mitades discutiendo sobre qué es lo que más le conviene o no. Géminis,
con sentimientos así y situaciones angustiosas, o se mete de lleno o pasa
olímpicamente de todo y deja para mañana lo que podría haber solucionado hoy. Pero
al final, lo que verdaderamente importa, es que hará lo que quiera, cuando
quiera y en el momento menos oportuno cuando nadie espera nada. Hay estará
Géminis para combatir lo que sea y resurgir de sus cenizas dejando a todo el
mundo de piedra.