Cuando Capricornio tienen que
hacer frente a sentimientos de angustia interna, lo hace desde la más absoluta
discreción. Haciendo honor a su personalidad. No llamando la atención ni
dejando migas en el camino para que los demás vayan detrás para descubrir qué
es lo que le pasa. Capricornio, hace honor a su nombre y se lo guarda todo. No
dice absolutamente nada. Para que cuente lo que le pasa, hace falta mucho
tiempo, mucha confianza de por medio, y un milagro. Si, en dosis gigantescas.
Capricornio es una persona que
prefiere solucionar cualquier conflicto por su propia mano, antes de tener que
pedir ayuda y consejo. Sabe que sus amistades son oro en esos momentos. Sabe
que los suyos son un pilar muy fundamental para combatir el miedo y hacer
frente a las adversidades, pero aun así, Capricornio siempre preferirá
callarse. No decir nada. Dejar que los demás intuyen. Y esperar a que el tiempo
pase. Que se vaya y se lleva la angustia a otra parte.
Pero Capricornio no es de piedra.
Su cara no es de hierro.
Sus miradas, cuentan lo que su
boca no quiere decir. Sus gestos no enseñan, lo que su coraza intenta tapar.
Capricornio pretende lidiar con la angustia en soledad, pero aunque le cueste
admitirlo, cuando mejor lo hace es cuando está rodeada/o de la gente que en
verdad le quiere. Como Capricornio, no hay dos iguales. Cambiar no va a
cambiar. Pero mostrando confianza y cariño, lo dirá. Eso seguro. Capricornio,
si quiere puede. Eso siempre.