El cangrejo no
puede olvidar, ni puede, ni quiere. Recuerdas cada una de las cosas que han
pasado por tu vida como si fuera un tesoro. No te avergüenzas de casi nada, y
aunque puedas hacerlo en algún momento, no te arrepientes. Tus recuerdos son
prácticamente fotografías archivadas en tu cabeza por año, por lugar, por
sensaciones vividas, pero, a diferencia de otros signos que tampoco olvidan, el
rencor no te dura eternamente, es más, tienes más facilidad para perdonar a los
demás que para perdonarte a ti mismo.
Eres una persona que cuando está herida
actúa de forma diferente al resto, te escondes en tu caparazón, te alejas a
reflexionar, o quizás simplemente a pasar tiempo a solas, y no, que no te
molesten ahí, porque no vas a responder llamadas, ni mails, ni mensajes, ni
aunque te pincharan con un palo te moverías. Tu dolor tienes que digerirlo
solo, y también tienes que curarte de la misma manera. Después todo pasa, y quizás
lo que más añoras es que las cosas vuelvan a la normalidad, pero necesitas tu
tiempo de duelo primero. Sabes volver a la normalidad pero lo que pasó, pasó, y
se quedará archivado en tu registro como todas las cosas que pasan en tu vida.