Mira que eres puro
fuego, capaz de escupir las mayores barbaridades por tu boca, capaz de soltar
las palabras más hirientes y los insultos más sangrantes con tal de no quedar
por debajo, con tal de defenderte a toda costa. Eres capaz de destruir todo en
cuestión de minutos, pero después de eso, llega lo que parecía que no llegaría nunca,
la calma… Eres pasional e impulsivo Aries, las premeditaciones no son lo tuyo,
tu no tienes plan A, B y C en la vida, tu fluyes con la vida, como venga, como
pase.
Cuando te enfadas o te hacen enfadar explotas con la misma intensidad que
una bomba atómica, pero después de hacerlo respiras, vuelves a tu “paz” y a
otra cosa mariposa. No eres un signo dañino ni tampoco quieres dolor cerca de
ti, al final acabas perdonando si de verdad hay arrepentimiento por la otra
parte, en realidad, es muy inteligente por tu parte porque ¿de qué sirve tener
esa rabia dentro? De nada. Tu no estás hecho para guardar rencores. Con el
tiempo las cosas se suavizan y contigo Aries, al final, aunque tenga que pasar
algún tiempo en ocasiones, las aguas vuelven a su cauce, si realmente merece la
pena.